Hacía tiempo que tenía Cabo Verde en mi lista de destinos pendientes, y cuando por fin decidí visitarlo, entendí por qué este archipiélago volcánico me había llamado tanto la atención. Situado en la costa oeste de África, a la altura de Senegal y unos 1.500 kilómetros al sur de las Canarias, este conjunto de 10 grandes islas (Santo Antão, São Vicente, Sal, Santa Luzia, São Nicolau, Boavista, Maio, Santiago, Fogo y Brava) resultó ser exactamente lo que buscaba: una combinación fascinante entre naturaleza espectacular, cultura auténtica y playas que te dejan sin palabras.
Durante mis 15 días recorriendo Cabo Verde, pude explorar tres de sus islas más emblemáticas, y te aseguro que cada una tiene su propia personalidad y encanto. Aunque solo visitamos 5 de las 10 islas que forman el archipiélago, la experiencia fue más que suficiente para enamorarme completamente de este país. ¿Sabéis qué fue lo que más me sorprendió? Que Cabo Verde tiene un clima agradable durante todo el año, con temperaturas que oscilan entre los 19 y los 30°C, así que no importa cuándo decidas viajar.
Te voy a contar todo sobre mi experiencia viajando por Cabo Verde por libre: mi itinerario completo día a día, todos los consejos prácticos que necesitas sobre el transporte entre islas, mis alojamientos recomendados y el presupuesto real que me gasté para que puedas planificar tu propio viaje. Si buscas una aventura diferente sin gastarte una fortuna (mi viaje de 10 días me costó aproximadamente 1.071 euros), este archipiélago macaronésico te va a conquistar igual que me conquistó a mí.
Día 1: Llegada a Praia con Royal Air Maroc (y el desastre)
Ya desde el inicio, nuestro viaje tuvo más emociones de las que esperábamos. Elegimos Royal Air Maroc por sus precios competitivos, pero la experiencia resultó ser un auténtico caos. El vuelo salió con dos horas de retraso desde Madrid, aunque por suerte llegamos a tiempo para hacer la conexión en Casablanca. Pero aquí viene lo bueno: a pesar de estar allí con tiempo de sobra, la aerolínea nos canceló el vuelo y nos reubicó automáticamente para el día siguiente.
Por tanto, perdimos nuestro vuelo interno a la isla de Maio del día siguiente, donde teníamos previsto empezar nuestra ruta. Tras horas de idas y venidas con el personal de la aerolínea y llamadas interminables (pues en el mostrador no solucionaban nada), tuvimos que replantear todo nuestro itinerario sobre la marcha y pasar la noche en un hotel a 25Km de Casablanca (si aún hubiese sido en la ciudad…). Mi consejo: si tu presupuesto lo permite, considera otras alternativas como TAP Air Portugal, que opera vuelos diarios desde Lisboa a cuatro islas: Sal, Boa Vista, Santiago y São Vicente. Si finalmente optas por Royal Air Maroc, no planifiques conexiones ajustadas y deja al menos un día de margen entre tu llegada y cualquier vuelo interno o actividad importante. Fue un comienzo estresante, pero como siempre digo, los imprevistos al final forman parte de la aventura.
Días 1-2: Praia, descubriendo la capital y Cidade Velha
Finalmente llegamos a Praia, la capital de Cabo Verde en la costa sur de la isla de Santiago. Nos alojamos en el «Praia Plateau Bedroom & Chambre – Praia Center 1», un alojamiento sencillo pero perfectamente ubicado en el centro histórico conocido como «Plateau» y con baño y aire acondicionado en la habitación. Esta zona elevada domina toda la bahía y el puerto, y concentra los principales edificios coloniales y administrativos de la ciudad.
Nuestro primer día completo lo dedicamos a recorrer el Plateau, donde visitamos el Palácio da Assembleia, la catedral, el Ayuntamiento y los mercados locales que están llenos de color y vida.
El segundo día nos fuimos directos a Cidade Velha, el primer asentamiento europeo en los trópicos fundado en 1462 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Este lugar histórico fue la primera capital de Cabo Verde, llamada originalmente Ribeira Grande. Recorrimos la emblemática Rua Banana, que es la calle más antigua urbanizada por los portugueses en la África subsahariana, y visitamos el Pelourinho, el pilar donde se castigaban y vendían esclavos públicamente, situado en el centro del pueblo.
También exploramos la Iglesia de Nossa Senhora do Rosário, en la que había una boda local, por lo que pudimos disfrutar del ambiente festivo, construida en 1495 y considerada la iglesia colonial más antigua del mundo. En cambio, no subimos hasta el Forte Real de São Filipe, por el que habíamos pasado de camino a Cidade Velha, que fue construido entre 1587 y 1593 para defender la ciudad de los ataques piratas. Tras una vuelta por los alrededores, una cerveza mirando al mar y una comida en el Restaurant Batuku (precioso), cogimos un taxi de vuelta a Praia, donde dimos un paseo, tomamos algo en un bar con música en directo y cenamos por Plateau, en el restaurante Bistro Noventa 90 (pedid la picanha, espectacular).
Días 3-4: Pedra Badejo, cuando los planes cambian para mejor
Como habíamos perdido el vuelo a Maio por el desastre con Royal Air Maroc, decidimos explorar más a fondo la isla de Santiago y no quedarnos en Praia. Nos dirigimos entonces a Pedra Badejo, un pequeño pueblo costero situado en el concejo de Santa Cruz, a 25 km del Estadio Nacional de Cabo Verde. Nos alojamos en el hotel Falucho Paradise Beach, un establecimiento de 3 estrellas con vistas al mar, piscina exterior y un jardín muy agradable.
Pedra Badejo resultó ser un descubrimiento encantador y auténtico.
Una de las experiencias más interesantes fue la visita a una plantación tradicional de plátanos en los alrededores, que visitamos alquilando un quad en el hotel por 20€ aproximadamente. Esta actividad no estaba para nada en nuestros planes iniciales, como ya os dije, pero terminó siendo una de las experiencias más bonitas del viaje, ya que los paisajes son espectaculares.
Días 5-8: Mindelo y São Vicente, el corazón musical de Cabo Verde
Tras nuestros días en Santiago, volamos a São Vicente para conocer Mindelo, considerada la capital cultural de Cabo Verde. Nos alojamos en el «Mindelo Apartamento Zinha Amwilla Guesthouse», un alojamiento muy acogedor desde el que pude explorar fácilmente la ciudad. Es verdad que quizá está un poco alejado del bullicio y por las noches la zona del mercado está bastante solitaria, aunque nosotros no tuvimos ningún problema.
Mindelo es mucho más que una simple ciudad; es el hogar de la famosa cantante caboverdiana Cesária Évora y cuna de artistas legendarios como Tito Paris, Bau y Fantcha. Durante mi estancia, la música tradicional impregnaba cada rincón, desde las calles hasta los numerosos bares a lo largo de la Avenida 5 de Julho y Rua de Lisboa, donde disfrutamos de cenas musicales con ritmos típicos como la Morna y la Coladeira.
Visitamos también el Centro Nacional de Arte, Artesanía y Diseño (CNAD), que alberga galerías repletas de artesanía tradicional y nos acercamos a la Livraria Nho Djunga, un lugar acogedor frecuentado por los locales donde, con un poco de suerte, puedes presenciar actuaciones espontáneas de los mejores artistas de Mindelo.
No podíamos dejar de visitar la Praia Laginha, que nos había recomendado un conocido de allí: una playa de arena fina y aguas cristalinas y azul turquesa perfecta para relajarse después de explorar la ciudad. Ese día nosotros picamos algo en el chiringuito que hay en la playa, pero también cerca hay numerosas ofertas, aunque los mejores bares y restaurantes están por el centro.
Aunque nosotros nos quedamos en Mindelo ciudad porque no íbamos con mucho tiempo, más allá de Mindelo, se encuentran lugares como la Bahía de Salamansa y São Pedro, donde se puede hacer esnórquel con tortugas. La isla no es tan verde como otras del archipiélago, lo que me hizo preguntarme algo que creo que muchos viajeros se plantean: ¿cómo ha sobrevivido tanta gente aquí durante siglos?.
Días 9-13: Santo Antão, el paraíso del senderismo
Desde Mindelo cogimos el ferry a Porto Novo en Santo Antão – la única conexión marítima realmente fiable en todo el archipiélago. Esta isla es el auténtico paraíso de los senderistas y contrasta enormemente con la aridez de São Vicente, ofreciendo paisajes montañosos impresionantes y valles verdes exuberantes, si bien depende de la época en la que vayáis lo veréis más o menos verde.
Nuestras primeras rutas de senderismo nos llevaron desde Cruzinha hasta Ponta do Sol, un sendero espectacular que recorre acantilados y ofrece vistas inigualables del océano Atlántico. El camino de 15,5 km está bien marcado a lo largo del borde del acantilado, aunque en algunas partes la niebla puede dificultar la visibilidad. Aquí pasamos dos noches, aunque quizá recomendaría una o pactar un transporte y tener el alojamiento en Ponta do Sol.
Después nos trasladamos al Valle de Paul, donde nos alojamos en el hotel que más nos gustó del viaje: «Oasis Paul Residencial», un lugar estratégico para explorar lo que muchos consideran el mejor valle de Cabo Verde. Este valle es conocidamente el más verde de todas las islas caboverdianas y está principalmente dedicado a la agricultura. Aquí crecen en abundancia mangos, maracuyá, plátanos, caña de azúcar y muchos otros cultivos.
El Valle de Paul es un lugar de contrastes increíbles, a la vez salvaje y cultivado. Los senderos recorren laderas aterrazadas, subiendo y bajando por numerosas crestas. Nosotros hicimos el descenso del Cráter da Cova y el Valle de Paul entero hasta el pueblo de Paul, contratando el transporte con el propio hotel hasta el cráter. El recorrido hasta arriba pasa por varios de los puntos más altos del valle, donde las vistas panorámicas son espectaculares: puedes observar toda la extensión del valle y, en días despejados, incluso las islas vecinas en el horizonte. La bajada es durilla, ya que es un descenso de 1200m bastante pronunciado, así que las piernas sufren un poco. Tras la bajada, el camino por el valle transcurre por la carretera y es muy sencillo.
Días 13-15: Serra Malagueta, regreso a las montañas de Santiago
Tras nuestros días en Santo Antão, regresamos a Santiago para explorar la impresionante Serra Malagueta, un parque natural situado en la cadena montañosa que domina el norte de la isla. Para llegar de vuelta, tuvimos que coger el ferry a Sao Vicente y luego un vuelo a Praia de nuevo. Allí cogimos un transporte privado hasta el hotel de Serra Malagueta. Este parque, fundado el 24 de febrero de 2005, abarca 774 hectáreas de paisajes deslumbrantes. Nos alojamos en el hotel «Strela Mountain Lodge», un lugar perfecto para descansar después de largas jornadas de caminatas, y 100% recomendable. Si podéis, pedid la habitación de arriba, tiene una panorámica espectacular de toda la sierra. Además, en el mismo hotel tienen restaurante y puedes pedir la cena (os lo recomiendo porque no hay mucho más alrededor, y además, fueron unas de las mejores cenas que tuvimos. Pedid el atún a la pierda, espectacular).
El punto más alto de Serra Malagueta se sitúa a 1.064 metros de altitud, ofreciendo vistas espectaculares que en días despejados te permiten distinguir las siluetas de las islas vecinas de Maio y Fogo en el horizonte.
Durante mi visita, quedé maravillada con la biodiversidad del parque. La Serra Malagueta alberga hasta 124 especies diferentes de plantas, 28 de las cuales solo pueden verse en este parque nacional. Los bosques de pinos, cipreses y eucaliptos crean un ambiente refrescante en las zonas más elevadas.
El parque es el punto de partida para nueve rutas de senderismo diferentes. Los senderos están bien acondicionados y facilitan el ascenso a la cima de más de 1.000 metros.
Días 15-17: Tarrafal, el broche final en la playa
Para finalizar nuestro viaje por Cabo Verde, decidimos relajarnos en las playas doradas de Tarrafal, al norte de la isla de Santiago. Nos alojamos en «King Fisher Village», un hotel muy cercano a la que muchos consideran una de las mejores playas de la isla.
Tras tanto senderismo y tantas aventuras, Tarrafal fue exactamente lo que necesitábamos para cerrar con broche de oro esta experiencia increíble. Allí pasamos dos noches donde nos dedicamos a descansar y disfrutar de la playa.
Qué islas incluir en dos semanas
Mi itinerario original incluía comenzar por la isla de Maio, pero debido a los problemas con Royal Air Maroc, tuve que replantear todo sobre la marcha. Afortunadamente, los alojamientos en Cabo Verde son bastante flexibles y aceptan cambios de última hora, lo que nos permitió modificar nuestra ruta:
- 2 noches en Praia (Hotel Praia Plateau Bedroom & Chambre)
- 2 noches en Pedra Badejo (Hotel Falucho Paradise Beach) – no planeado inicialmente
- 3 noches en Mindelo (Apartamento Zinha Amwilla Guesthouse)
- 2 noches en Cruzinha, Santo Antão
- 2 noches en Paul, Santo Antão (Oasis Paul Residencial)
- 2 noches en Serra Malagueta (Strela Mountain Lodge)
- 2 noches en Tarrafal (King Fisher Village)
Mindelo, en São Vicente, merece especial atención si te interesa la música y cultura caboverdiana, ya que es considerada la capital cultural del país. Por otra parte, Santiago ofrece la mayor variedad de paisajes y experiencias, desde playas hasta montañas y asentamientos históricos.
Santo Antão es imprescindible para los amantes del senderismo, con paisajes montañosos impresionantes. La isla parece inaccesible para quienes prefieren evitar volar, ya que las opciones de rutas son limitadas y costosas. Esto convierte a Cabo Verde en un destino que permanece en la lista de «Pendientes por visitar» para muchos viajeros. Siempre deja días de margen en tu itinerario y ten preparadas alternativas para cada tramo.
Qué islas incluir si tienes más o menos días
Basándome en mi experiencia, te recomiendo esto según la duración de tu viaje:
Para 7-10 días: Céntrate en máximo 2 islas. La combinación ideal sería:
- Santiago (3-4 días): Visita Praia, Cidade Velha, Serra Malagueta y Tarrafal
- São Vicente + Santo Antão (4-5 días): Mindelo y senderismo en Paul
Para 15 días (como mi itinerario):
- Santiago (6-7 días): Divididos entre Praia, Cidade Velha, Pedra Badejo, Serra Malagueta y Tarrafal
- São Vicente (3 días): Explora Mindelo y sus alrededores
- Santo Antão (4-5 días): Senderismo en Cruzinha y el Valle de Paul
Para 3 semanas o más:
- Todo lo anterior más:
- Sal o Boa Vista (4-5 días): Para playas y deportes acuáticos
- Fogo (3-4 días): Para visitar el volcán y degustar vino local
Si planeas viajar a Cabo Verde por libre, te voy a ser muy clara desde el principio: preparar bien los aspectos prácticos va a marcar la diferencia entre unas vacaciones inolvidables o un constante quebradero de cabeza. Tras recorrer tres islas durante 15 días, he reunido toda la información que realmente necesitas para organizar tu viaje de la manera más sencilla posible.
Datos prácticos
Cómo moverse entre islas: ferry vs avión
Esta es una de las decisiones más importantes al planificar tu ruta por Cabo Verde, y basándome en mi experiencia, te voy a dar mi opinión muy clara: existen dos opciones (avión o ferry). Ambas se cancelan bastante, así que tendréis que estar atentos y esperar tener suerte; y, por supuesto, estar dispuestos a cambiar el plan si algo no sale como teníais previsto.
Dónde alojarse: hoteles y guesthouses recomendadas
Cabo Verde ofrece una variada oferta de alojamiento, desde grandes resorts todo incluido (sobre todo ubicados en Sal) hasta pequeñas guesthouses con encanto. Basándome en mi experiencia, os recomiendo los alojamientos donde me hospedé durante mi ruta de 15 días:
- «Praia Plateau Bedroom & Chambre – Praia Center 1», en Santiago, un alojamiento sencillo pero bien ubicado en el centro histórico.
- «Hotel Falucho Paradise Beach» en Pedra Badejo, un establecimiento de 3 estrellas con vistas al mar y piscina exterior.
- «Strela Mountain Lodge» en Serra Malagueta ofrece una ubicación perfecta para descansar tras largas jornadas de senderismo.
- En Tarrafal, el «King Fisher Village» es ideal para relajarse cerca de sus playas doradas.
- En Santo Antão, elegí «Oasis Paul Residencial», situado estratégicamente en el Valle de Paul, perfecto para excursiones de senderismo.
Internet, tarjetas SIM y conectividad
Cabo Verde cuenta con una infraestructura de telecomunicaciones bien desarrollada, con cobertura de internet 3G y 4G disponible en todo el archipiélago, incluso en las zonas más remotas, pero yo siempre viajo con eSIM con datos ilimitados, ya ue así me despreocupo de tener o no internet.
Por qué es importante tener un plan B
Esta experiencia inicial me enseñó la lección más valiosa de todo el viaje: en Cabo Verde, tener un plan B no es una opción, es una necesidad. El transporte entre islas constituye la mayor dificultad organizativa del viaje y puede cambiar completamente tu itinerario.
Los ferries operados por CV Interilhas son antiguos y suelen sufrir averías. Los horarios se publican mes a mes y son poco fiables, aunque sorprendentemente los billetes se pueden comprar fácilmente online.
Viajar a Cabo Verde por libre puede suponer retos, pero la recompensa en forma de paisajes espectaculares, experiencias culturales auténticas y encuentros con la hospitalidad caboverdiana hace que cada euro invertido valga la pena. La clave está en la preparación, la paciencia y esa flexibilidad que permite convertir los contratiempos en nuevas aventuras.












