
Decidí incluir Dachau en mi primera visita a Múnich sabiendo que no sería una excursión cualquiera. A apenas 13 kilómetros de la capital bávara, este memorial ocupa el lugar del primer campo de concentración construido por el régimen nazi, abierto en marzo de 1933, apenas semanas después de que Hitler llegara al poder. Más de 200.000 prisioneros pasaron por aquí, y más de 41.500 perdieron la vida entre estos muros.
La decisión de ir requiere preparación interior, pero también práctica. Yo me informé bien antes de coger el tren desde Múnich (el acceso es gratuito y sorprendentemente sencillo en transporte público). En esta guía os cuento cómo llegar paso a paso, qué veréis durante la visita —barracones reconstruidos, el crematorio, las exposiciones que documentan doce años de horror—, cuánto tiempo reservar y qué tener presente antes de ir.
Dachau memorial es de entrada gratuita y se llega desde Múnich en menos de una hora, pero la experiencia trasciende cualquier consideración práctica (os adelanto que necesitaréis tiempo después para procesar lo vivido).
Contexto histórico y significado del Campo de Concentración Dachau
Cuando me documentaba antes de la visita, descubrí que el campo de concentración de Dachau se estableció sobre los terrenos de una fábrica de municiones en desuso, a unos 16 kilómetros al noroeste de Múnich. Los primeros transportes con personas a bordo llegaron el 22 de marzo de 1933, apenas semanas después del nombramiento de Hitler como Canciller. Al principio, el campo tenía capacidad para 5.000 prisioneros, principalmente comunistas alemanes, socialdemócratas, sindicalistas y otros opositores políticos del régimen.
El propósito original del campo era silenciar toda oposición a los nazis e intimidar a la población alemana para que obedeciera y apoyara al régimen. Durante el primer año, Dachau funcionó como instrumento de terror político.
El modelo para otros campos

Una vez en el memorial, me explicaron cómo en octubre de 1933, el comandante Theodor Eicke estableció un sistema de reglamentos que infligían castigos brutales a los prisioneros por transgresiones mínimas. Este sistema institucionalizó la dominación de la SS sobre los prisioneros, caracterizada por la arbitrariedad y el terror, y sirvió de ejemplo para los demás campos que vendrían a continuación.
La organización, estructura y prácticas desarrolladas aquí entre 1933 y 1934 se convirtieron en la norma del sistema de campos de concentración nazis hasta el colapso del régimen en 1945. De esta manera, Dachau funcionó como centro de entrenamiento para los guardias de las SS que vigilaban los campos.
De 1933 a 1945: doce años de horror
Tras recorrer las exposiciones, comprendí cómo la población del campo evolucionó con el tiempo. Durante los progromos antisemitas de noviembre de 1938, cerca de 11.000 hombres judíos fueron ingresados. A partir de 1940, cada vez más prisioneros de las zonas ocupadas llegaron, aumentando la cifra a alrededor de 10.000 en verano de 1940.
Después del ataque a la Unión Soviética en junio de 1941, la SS asesinó a más de 4.000 prisioneros de guerra soviéticos en el campo de tiro Hebertshausen. Además, más de 2.500 prisioneros fueron llevados al centro de exterminio Schloss Hartheim en Austria dentro del marco de las acciones de eutanasia.
El sistema se expandió masivamente: Dachau llegó a tener 140 campos satélites, principalmente en el sur de Baviera, donde los prisioneros trabajaban en fabricación de armamento. La cantidad de prisioneros encarcelados entre 1933 y 1945 superó los 200.000, y al menos 41.500 perdieron la vida (un tercio de estas víctimas murió en el último medio año de guerra).
El 29 de abril de 1945, las fuerzas estadounidenses liberaron el campo.
Cómo llegar al memorial de Dachau desde Múnich
Transporte público: nuestra opción recomendada
Yo opté por el transporte público y fue la decisión más acertada. Cogí el tren S2 en dirección Dachau/Petershausen desde la estación central de Múnich. El trayecto hasta la estación de Dachau dura aproximadamente 25 minutos desde la Hauptbahnhof. Los trenes pasan cada 10 minutos en hora punta y cada 20 minutos el resto del día, así que no tendréis que esperar mucho.
Una vez llegáis a la estación de Dachau, cruzad hasta la parada de autobús y tomad el autobús 726 en dirección Saubachsiedlung. La parada que os interesa es KZ-Gedenkstätte, que os deja directamente en la entrada del memorial. El trayecto completo desde Múnich dura unos 40 minutos.
Para este recorrido necesitáis un billete válido para las zonas M y 1. Un billete de ida y vuelta cuesta 12,20€ por persona, pero nuestro consejo es que compréis el billete de día entero por 11,10€, que permite uso ilimitado en ambas zonas. Si viajáis en grupo de dos a cinco personas, el ticket de grupo sale por 20,10€ independientemente del número de viajeros (una ganga si vais varios).
Si preferís ir en coche
En caso de que vengáis en coche desde Múnich, tomad la A9 dirección Núremberg, posteriormente la A99 hasta el cruce Feldmoching, y después la A92 hasta la salida Oberschleißheim/Dachau. Seguid por la B471 hasta la salida Dachau-Ost y las indicaciones hacia KZ-Gedenkstätte. El trayecto dura unos 30 minutos.
El aparcamiento se encuentra en Alte Römerstraße 73, junto al memorial. La tarifa es de 3€ por coche. Eso sí, llevad efectivo porque no se acepta pago con tarjeta.
Visita por vuestra cuenta o con guía
Podéis recorrer el memorial por libre con audioguía o contratar una visita guiada en el mismo sitio. También hay tours organizados desde Múnich que incluyen transporte y guía especializado, aunque nosotros preferimos ir por nuestra cuenta para poder tomarnos el tiempo que necesitáramos.
Lo que descubres recorriendo el memorial: espacios que no olvidas
La plaza de formación
Tras cruzar el Jourhaus con su inscripción «Arbeit macht frei», te plantas ante la Appellplatz, la inmensa plaza central donde tenían lugar los recuentos de prisioneros dos veces al día. Es impactante la inmensidad del recinto, y encima cómo percibes el entorno. Aquí los prisioneros permanecían en formación durante horas, sin importar si llovía, nevaba o caía granizo.
Los barracones

Entre 1937-1938, unos 4 años después de la creación del recinto, se edificó un complejo de más de 30 barracones.
Cada barracón estaba diseñado para 200 personas, pero hacia el final de la guerra llegaron a hacinarse hasta 2000 prisioneros en cada uno (la sensación de claustrofobia se masca en cada ambiente…). Cuando llegó la liberación el 29 de abril de 1945, había más de 30.000 personas extremadamente debilitadas y enfermas.
La zona de crematorios: el lugar más duro
La zona de crematorios es el lugar de memoria más importante del memorial. No hay manera de prepararse para lo que se siente ahí dentro. En verano de 1940 se construyó el primer crematorio, y entre 1942-1943 el «barracón X» con cuatro hornos y una cámara de gas camuflada como «cuarto de duchas».
Aunque estaba concebida para exterminio masivo, no se practicó el homicidio masivo con gas letal en Dachau. Los prisioneros demasiado débiles eran enviados al centro de exterminio Hartheim, donde murieron más de 2500 personas. Una realidad que no suaviza el horror de estar ante esas instalaciones.
Los memoriales
Al norte del campo se encuentra la Capilla Católica de la Agonía de Cristo, consagrada en 1960 por iniciativa del superviviente Johannes Neuhäusler. Posteriormente se añadieron el memorial judío (1967) y la capilla ortodoxa rusa (1995). Cada uno refleja diferentes formas de recordar y honrar a las víctimas.
La exposición permanente: seguir el camino de los prisioneros
La exposición principal, inaugurada en 2003, sigue el «camino de los prisioneros» a través de 13 salas que documentan la llegada, la vida en el campo y el destino final. Se basa en testimonios, dibujos y biografías de supervivientes que logran transmitir experiencias individuales tras las cifras. Al final se encuentra la sala de la memoria con más de 130 placas conmemorativas.
Recorrer esta exposición lleva tiempo. Yo pasé más de dos horas leyendo testimonios y mirando fotografías que documentan doce años de funcionamiento del campo.
Consejos prácticos para vuestra visita
Horarios y acceso gratuito
El memorial abre de 9:00 a 17:00 horas todos los días del año. La única excepción es el 24 de diciembre, cuando permanece cerrado. Tened en cuenta que la última entrada a la zona del antiguo crematorio es a las 16:30 horas. La entrada al memorial es completamente gratuita y no necesitáis reserva previa.
Audioguías y visitas guiadas
Nosotros optamos por la audioguía en castellano, que cuesta 3,50 euros y resulta muy completa. También hay visitas guiadas públicas diarias: en alemán a las 12:00 horas y en inglés a las 11:00 y 13:00 horas. La participación cuesta 4 euros. Si os interesa, comprad las entradas en el mostrador de información del centro de visitantes con al menos 45 minutos de antelación, ya que están limitadas a 30 personas por grupo.
Cuánto tiempo reservar
Reservad medio día completo para la visita. Las visitas guiadas duran dos horas y media, pero si vais por libre necesitaréis más tiempo para procesar cada espacio. Una visita completa puede llevaros entre cinco y seis horas. Nuestro consejo: no tengáis prisa.
Accesibilidad y servicios disponibles
El memorial tiene acceso para personas con discapacidad mediante rampas en el antiguo edificio de la intendencia, barracón reconstruido, antiguo crematorio y antigua prisión. Disponen de sillas de ruedas también, aunque el recinto exterior es de grava, lo que complica el desplazamiento. Hay baños accesibles en el centro de visitantes y la exposición principal.
Recomendaciones especiales
No traigáis niños menores de 12 años.
Todas las actividades educativas están dirigidas exclusivamente a mayores de 13 años. El memorial tiene carácter de cementerio y es un lugar de luto y conmemoración. Mantened el respeto que el espacio merece durante vuestra visita.
Después de recorrer Dachau, necesité tiempo para ordenar todo lo que había visto y sentido. No es solo una visita más: es un encuentro con la historia que te marca, y eso hay que saberlo antes de ir.
¿Habéis visitado Dachau u otro memorial similar? ¿Cómo vivisteis esa experiencia? Me encantaría que me lo contéis en los comentarios 😉
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