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Alemania en Navidad: Descubre la magia de sus mercados navideños

Los mercados navideños de Alemania son una de las experiencias más mágicas que podéis vivir durante el invierno (son taaaan bonitos…). La tradición se remonta a 1310 en Múnich, donde una pequeña fiesta en honor a San Nicolás marcó el inicio de lo que más adelante sería una de las atracciones más bonitas de toda Europa.

Si me preguntáis si merece la pena planificar un viaje específicamente para esto, os diré que sí, y mucho. Desde el emblemático Christkindlmarkt de Marienplatz en Múnich hasta el histórico Striezelmarkt de Dresde, que con nada más y nada menos que 585 ediciones es uno de los más antiguos del país (establecido en 1434), cada mercado tiene su propia personalidad y encanto.

Ver cómo las plazas se iluminan con árboles gigantes adornados con miles de luces – como el de Dresde que brilla con 2.500 velas – crea una atmósfera que se os quedará grabada para siempre. Si estáis pensando en hacer esta ruta navideña, apuntaos este consejo: el período desde el 28 de noviembre hasta el 22 de diciembre os asegura encontrar todos los mercados funcionando a pleno rendimiento, por lo que podréis sumergiros completamente en la auténtica magia de la Navidad alemana.

Los mercados navideños más famosos de Alemania

Tras decidir que quería sí o sí hacer esa ruta, tocaba planificar bien qué mercados visitar. Alemania alberga algunos de los mercados más espectaculares de Europa, y cada uno tiene su propia personalidad. Estos espacios se convierten en el verdadero corazón de la celebración durante el Adviento, y creedme cuando os digo que cada ciudad se transforma por completo.

Colonia y su mercadillo junto a la catedral

El mercadillo “Am Dom” de Colonia es, sin duda, uno de esos lugares que os dejan sin palabras. Situado justo al lado de la catedral gótica, crear un telón de fondo más espectacular es prácticamente imposible. Alrededor de 150 puestos de madera se distribuyen artísticamente en torno a un árbol de Navidad coronado por una estrella brillante.

Para mí, el mejor momento para visitarlo es ya de noche (cosa que no es difícil en invierno), cuando las luces crean una especie de techo resplandeciente sobre los puestos y la silueta de la catedral se eleva hacia el cielo invernal. Los horarios para visitarlo son bastante amplios: domingo a miércoles de 11:00 a 21:00, jueves y viernes de 11:00 a 22:00, y sábados de 10:00 a 22:00.

Aquí no podéis iros sin probar el Glühwein (vino caliente especiado), que os sirven en tazas conmemorativas que muchos se llevan como recuerdo. A mí no me gusta nada, pero entiendo que con lo calentito que está, a quien le guste el dulce le encante; es perfecto para entrar en calor, eso seguro. También encontraréis salchichas, bocadillos de raclette (esto es increíble) y sopas calientes, todo mientras disfrutáis de actuaciones musicales por las calles.

El Striezelmarkt de Dresde, el más antiguo del país

Como os mencionaba antes, el Striezelmarkt de Dresde es el mercado navideño más antiguo de Alemania, establecido en 1434. Ubicado en la histórica plaza Altmarkt, este mercado recibe anualmente a más de 2,5 millones de visitantes con sus más de 240 puestos.

Como curiosidad, su nombre viene del famoso pan navideño local llamado “Stollen”, que en alemán medieval se conocía como “Striezel” o “Strutzel”. El momento más espectacular es el Stollenfest, donde presentan un Stollen gigante de casi cuatro toneladas que transportan desde el Palacio Zwinger hasta la Altmarkt en un desfile que merece la pena ver.

Todos los años montan una pirámide navideña de 14,61 metros, reconocida como la más grande del mundo. Sinceramente, esto no me pareció lo más espectacular, lógicamente, pero es curioso. El Striezelmarkt abre habitualmente de 10:00 a 21:00 (excepto el último día, que cierra a las 14:00).

Núremberg y su tradicional Christkindlesmarkt

El Christkindlesmarkt de Núremberg aparece en los papeles ya en 1628, y no es casualidad que hoy sea uno de los mercados navideños más importantes del mundo. En cuanto ponéis un pie allí lo entendéis: no es solo bonito, es que tiene algo… como si llevara siglos sabiendo cómo se hace la Navidad bien. Situado en la plaza principal (Hauptmarkt), cada año recibe a más de dos millones de visitantes que pasean entre sus aproximadamente 180 puestos decorados con los característicos colores rojo y blanco.

¿Una de las cosas más espectaculares? Su inauguración. En ella, el Christkind (representado por una mujer joven con pelo dorado rizado, similar a un ángel) pronuncia el discurso de apertura desde la Frauenkirche, dando inicio oficialmente a la temporada navideña.

Si venís hasta aquí, no podéis iros sin probar las pequeñas salchichas de Núremberg, que para ser consideradas auténticas deben pesar exactamente 23 gramos y se sirven habitualmente en grupos de tres sobre un pan abierto. Otra cosa que me encantó fue el Lebkuchen (pan de especias), acompañado del tradicional Glühwein servido en tazas decorativas especiales para la ocasión (los que me conocéis sabéis que en mi caso fue una cerveza lo que lo acompañaba).

Mercados navideños con encanto en pueblos pequeños

Ya sabéis cómo me gusta descubrir rincones poco conocidos, no tan masificados, para vivir la auténtica experiencia de cada lugar. Los mercados navideños de los pueblos alemanes no se quedan atrás; seguramente, tengan más encanto, porque son más locales. Estos rincones de la Selva Negra y Baviera conservan tradiciones centenarias que han permanecido inalteradas, y precisamente eso es lo que los hace tan especiales.

Gengenbach y su calendario de adviento gigante

Gengenbach es uno de esos lugares que os marcan. Situado en el corazón de la Selva Negra, este pueblo con apenas 11.000 habitantes se transforma cada diciembre en algo extraordinario. Su principal atracción es el calendario de Adviento más grande del mundo, ubicado en la fachada del ayuntamiento del siglo XVIII.

Cada noche a las 18:00 horas, todo el pueblo se reúne en la plaza para presenciar cómo se ilumina una nueva ventana. La tradición, iniciada hace más de dos décadas, ha contado con la participación de artistas de renombre como Marc Chagall, Andy Warhol y Tomi Ungerer.

El espectáculo diario comienza con música y continúa con niños representando cuentos relacionados con la imagen del día. Llegad con tiempo, porque como suele ocurrir con cosas como esta, se llena bastante y es difícil conseguir un buen sitio.

El mercadillo navideño se extiende frente al ayuntamiento, en la pintoresca Marktplatz, y está abierto de lunes a viernes de 14:00 a 20:00 y los fines de semana de 12:00 a 20:00. Como buen mercadillo navideño tradicional, se compone de casetas de madera, donde encontraréis artesanía local y especialidades gastronómicas como salchichas, dulces o pretzels.

Rothenburg ob der Tauber y su ambiente medieval

Caminar por las calles empedradas de Rothenburg ob der Tauber durante el Adviento es como viajar en el tiempo. Es un pueblo precioso, la verdad. Rothenburg alberga el Reiterlesmarkt, uno de los mercados navideños más antiguos de Alemania, con una historia que se remonta a más de 500 años.

Del 21 de noviembre al 23 de diciembre de 2025, la Marktplatz, el mercado verde y la plaza de la iglesia se engalanan con 61 puestos de madera. Los horarios son de domingo a jueves de 11:00 a 19:00, y viernes y sábado de 11:00 a 20:00, aunque permanecerá cerrado el 23 de noviembre.

La apertura del mercado es todo un momentazo. De repente aparece un jinete a caballo en la plaza —de ahí lo de Reiterlesmarkt—, el alcalde suelta su discurso (breve, menos mal) y se enciende el gran árbol de Navidad que preside todo. Y por si fuera poco, cada noche se abre una ventana de Adviento en el ayuntamiento, decorada por niños y jóvenes de la zona. Una tontería aparentemente… hasta que estáis allí y os descubrís sonriendo sin daros cuenta.

Y ya que estáis por la zona, es imposible no caer en la tienda Käthe Wohlfahrt, a la que llaman el pueblo de la Navidad. Entráis “solo a mirar”… y entonces os encontráis con toda clase de adornos navideños, de los que dan ganas de llevárselos todos (aunque luego recordéis el tamaño de la maleta). Al final de la tienda hay una recreación de un típico pueblo alemán medieval, con casas de entramado de madera cubiertas de nieve e iluminaciones que crean una escena navideña espectacular.

Triberg y los relojes de cuco en la Selva Negra

Triberg, con poco más de 5.000 habitantes, es mundialmente conocido por sus impresionantes cascadas y, sobre todo, por ser el epicentro de los relojes de cuco en Alemania. Aunque lamentablemente el tradicional evento navideño “Triberger Weihnachtszauber” ha sido cancelado para 2025, este encantador pueblo sigue siendo un destino fascinante durante el Adviento.

En años anteriores, del 25 al 30 de diciembre, las cascadas se iluminaban con cerca de un millón de luces que creaban magníficos reflejos sobre el hielo. A pesar de la cancelación, podéis disfrutar de las numerosas tiendas dedicadas a los relojes de cuco, entre ellas “la casa de los 1.000 relojes”, donde encontraréis ejemplares para todos los gustos y presupuestos.

Os aconsejo visitar una de las tiendas taller más antiguas, que realiza los relojes de cuco más pequeños del mundo, en contraste con el considerado mayor reloj de cuco, el de Eble Uhren-Park, ubicado en las afueras del municipio, con 4,5 metros y 150 kg de peso.

Experiencias únicas en los mercados de Navidad

Si creéis que los mercados navideños alemanes son solo para comprar adornos y tomar Glühwein, os aseguro que os equivocáis. Estos lugares se convierten en auténticos centros culturales donde viviréis experiencias muy diferentes entre sí.

Espectáculos y conciertos en iglesias y plazas

La música es el alma de la Navidad alemana, y creedme cuando os digo que escuchar villancicos en estas plazas históricas es espectacular. También en muchas iglesias se organizan conciertos (en alguna me guié por la música y acabé presenciando conciertos improvisados). En Múnich, cada tarde a las 17:30 (y el 24 de diciembre a las 12:00), después del carillón, el balcón del ayuntamiento se transforma en escenario para solistas, coros y grupos musicales. Los miércoles a las 16:30, las conocidas músicas de radio Traudi Siferlinger y Monika Drasch, junto con Hansi Zeller al acordeón, os invitan a cantar villancicos tradicionales bávaros durante media hora en un evento llamado “Cantar bajo el árbol de Navidad”.

En Núremberg, pequeños coros deambulan entre los tenderetes entonando villancicos, además de ofrecer conciertos en iglesias cercanas como la de San Lorenzo o San Sebaldo. Mientras tanto, en Berlín, el mercado navideño de Gendarmenmarkt presenta espectáculos con malabaristas y grupos que tocan música clásica, jazz y góspel.

Pistas de patinaje y atracciones para niños

Una de las experiencias más divertidas que podéis vivir es patinar sobre hielo rodeados del ambiente navideño. Los “Heinzels” de Colonia han construido en Heumarkt la pista de hielo al aire libre más bonita de Alemania, abierta del 25 de noviembre al 5 de enero (excepto 24 y 25 de diciembre) de 11:00 a 21:30 horas. Os recomiendo ir los lunes, ya que son especiales para los niños, con escuela de patinaje y entradas a precio reducido.

Por otro lado, el aeropuerto de Múnich instala una impresionante pista de hielo de casi 2.000 metros cuadrados con entrada gratuita, donde los visitantes solo pagan por alquilar patines. Junto a ella, se practica el Eisstockschießen, un deporte bávaro tradicional similar al curling.

Talleres de manualidades y decoración navideña

Si viajáis con niños, esta parte os va a encantar. La creatividad florece en los mercados alemanes con talleres para todas las edades. En Múnich, la “Himmelswerkstatt” (taller celestial) del Nuevo Ayuntamiento ofrece programas gratuitos para niños de seis a doce años, organizados por el Museo Infantil de Múnich. Desde 1994, esta actividad entusiasma a más de mil niños de todo el mundo, que disfrutan juntos y sin barreras lingüísticas de horas llenas de fantasía.

En Berlín, existe un mágico mercadillo navideño de taller que abre un solo día (20 de noviembre) en Alt-Reinickendorf, donde los visitantes pueden descubrir artesanía auténtica: accesorios de fieltro, artículos de papelería y adornos navideños hechos a mano con mucho cariño por los empleados.

Gastronomía típica que no te puedes perder

Una vez que empezáis a recorrer los mercadillos navideños alemanes, os dais cuenta de que la experiencia gastronómica es, sin duda, uno de los grandes atractivos del viaje. El aroma a especias y canela que flota en el aire os acompaña durante todo el recorrido, y creedme cuando os digo que vais a querer probarlo todo.

Glühwein: el vino caliente que te salvará del frío

El Glühwein (literalmente “vino ardiente”) se convierte en vuestro mejor aliado cuando las temperaturas bajan y necesitáis entrar en calor. Este vino caliente especiado tiene una historia que se remonta a más de seis siglos, aunque algunos encuentran su origen en el imperio romano. La receta actual proviene de Rudolf Kunzmann, quien en Augsburgo fue el primero en comercializarlo como vino caliente.

Os recomiendo probarlo en diferentes puestos porque cada uno tiene su propia receta secreta. Se prepara calentando a fuego lento moderado (sin hervir para no evaporar el alcohol) vino tinto o blanco endulzado con azúcar o miel, al que se añaden rodajas de limón o naranja, clavos y canela. Después de reposar 15 minutos, se retiran las especias.

Un dato curioso: en zonas del Mar del Norte y del Báltico es más habitual la versión blanca, conocida como “foca caliente” (heißer Seehund). Las tazas decorativas en las que os lo sirven se han convertido en todo un objeto de colección entre los visitantes.

Las salchichas alemanas que tienes que probar

Las salchichas alemanas son EL ALIMENTO en los mercadillos navideños. Cada región tiene sus propias especialidades, así que podéis probar mil. Se suelen preparar de muchas maneras: cocidas, asadas o a la parrilla, y se sirven en panecillos crujientes acompañadas de mostaza o chucrut.

Mi recomendación personal es que probéis el Currywurst, originario de Berlín: trozos de salchicha Frankfurt cubiertos con una salsa especial de ketchup y curry en polvo. Son brutales, me encantan 🙂

Dulces tradicionales que no puedes perderte

El Lebkuchen (pan de jengibre) es uno de los dulces más icónicos de Alemania, especialmente el de Núremberg, cuya receta está protegida oficialmente. Este dulce tradicional combina masa de pan de jengibre, frutos secos, naranja y limón escarchados, miel, mazapán y especias aromáticas. Si sois golosos, este será vuestra perdición.

El Stollen, también conocido como Christstollen o Weihnachtsstollen, es un pan navideño con referencias que datan de 1329. Su característica forma simula al niño Jesús en pañales, cubierto de azúcar glas. El más famoso es el de Dresde, donde incluso existe una asociación que preserva la receta tradicional y celebra el Stollenfest con un ejemplar gigante.

Consejo importante: llevad siempre efectivo encima, ya que muchos puestos no aceptan tarjetas, y no os cortéis a la hora de probar. Estas especialidades forman parte de una tradición culinaria de siglos que merece ser degustada con calma.

Consejos para visitar los mercados navideños en Alemania

Ya que habéis decidido hacer esta ruta navideña, dejadme compartir con vosotros algunos consejos que os ahorrarán tiempo y dinero. Después de recorrer varios mercados alemanes, he aprendido que la planificación marca la diferencia entre una experiencia mágica y una llena de contratiempos.

Mejores fechas para viajar en diciembre

Si quieres encontrar todos los mercadillos funcionando simultáneamente, planifica tu viaje desde el 28 de noviembre hasta el 22 de diciembre. Prácticamente todos los mercados navideños en Alemania comienzan la última semana de noviembre y finalizan antes del 25 de diciembre. Sin embargo, algunos mercados como el de Berlín pueden extenderse hasta principios de enero, aunque son excepciones; en general, después del día de Navidad cierran.

Los horarios varían bastante según la ciudad o el pueblo, así que entérate antes de ello porque si no puede que te cierren antes de lo que pensabas. 

Cómo moverse entre ciudades y pueblos

Para desplazarte entre ciudades bávaras, el Bayern Ticket es tu mejor aliado: por 25€ puedes viajar ilimitadamente durante un día por toda la región, añadiendo solo 6€ por cada viajero adicional. Es una opción que merece la pena si planeas visitar varios mercados en la misma zona.

Si prefieres la flexibilidad (como yo suelo hacer), alquilar un coche te permitirá explorar las famosas autopistas alemanas y acceder a esos pueblos pequeños con encanto que no aparecen en las guías. Desde Heidelberg a Friburgo el trayecto dura aproximadamente hora y media, mientras que Frankfurt está a unas dos horas de Heidelberg.

Qué llevar en la maleta para el frío navideño

Las temperaturas en diciembre pueden descender hasta los -2 o -3°C, por lo que ir bien equipado es fundamental. Lo que más os recomiendo es que os vistáis por capas: una primera capa térmica 8esto es imprescindible), seguida de un polar o jersey, y finalmente un abrigo impermeable 8también imprescindible: la nieve hace de las suyas).

Lista imprescindible para tu maleta:

  • Gorros, bufandas y guantes térmicos (el 9% del calor corporal se pierde por la cabeza)
  • Calcetines térmicos o de lana para mantener tus pies calientes
  • Botas impermeables con suela antideslizante
  • Bolsitas calientes para llevar en el bolsillo

Consejo importante: muchos puestos en los mercadillos solo aceptan efectivo, así que lleva dinero en metálico suficiente para tus compras y degustaciones. No hay nada más frustrante que encontrar ese adorno navideño perfecto y no poder comprarlo por falta de efectivo.

Mi ruta navideña alemana llega a su fin

Mi aventura por los mercados navideños de Alemania había llegado a su fin, pero fue una de esas experiencias que repetiría sin dudarlo. Te encuentras inmerso en una atmósfera donde cada bocado de Lebkuchen y cada villancico que escuchas en las plazas se convierten en parte de ti.

Los mercados navideños alemanes no se visitan, se viven. Sus tradiciones, incluyendo música, gastronomía y artesanía, son lo que hacen tan mágico un viaje como este. Y al final, sin darte cuenta, te cambian la manera de entender la Navidad. A mí, desde luego, me la cambiaron.

Ana Fernández de Tejada

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