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Qué ver en Bali en 5 días: itinerario por el interior de la isla

Bali es un ejemplo de esas cosas que visitas porque «hay que visitar» y que, si la quitas de tu itinerario, es como que «falta algo». Y no os voy a engañar, cuando planifiqué qué ver en Bali en 5 días, me entró el vértigo. Aunque es una isla relativamente pequeña en el mapa, la realidad es que Bali es enorme y las distancias son lentas… así que hay que distribuirse bien el tiempo.

Llegar hasta esta isla es bastante sencillo, especialmente si ya estáis por Indonesia. Si buscáis con tiempo, podéis encontrar vuelos desde otras ciudades indonesias por menos de 20 euros. Pero una vez allí, surge la gran pregunta: ¿cómo aprovechar al máximo el interior de Bali cuando sólo tienes cinco días? Porque seamos realistas, cinco días en Bali se quedan muy cortos.

Esta «Isla de los Dioses» es famosa por su hinduismo balinés y por tener pueblos donde siempre encontrarás templos. Así que decidí centrarme en lo que más me llamaba la atención: el corazón de la isla. He preparado esta ruta que os llevará desde los arrozales de Ubud hasta las cascadas del norte, pasando por templos que os van a dejar sin palabras.

Si podéis elegir cuándo ir, os recomiendo de mayo a septiembre, cuando no llueve tanto. Preparad las mochilas, porque este itinerario por el interior de Bali os va a sorprender tanto como me sorprendió a mí.

Día 1: Llegada a Ubud y primer contacto con la isla

Nada más llegar a Ubud, entendí por qué todo el mundo habla de esta ciudad como el corazón cultural de Bali. Si me preguntáis por dónde empezar vuestra ruta de cinco días por el interiorUbud es sin duda la mejor base para hacerlo. Nosotros nos alojamos en el Ulum Ubud Resort, pero en la ciudad hay muchos del estilo, preciosos y con unas vistas perfectas.

Campuhan Ridge Walk

Para comenzar el día, decidimos hacer el Campuhan Ridge Walk. Este sendero de 1.2 kilómetros ofrece vistas panorámicas impresionantes de colinas y jungla que, con la luz del atardecer, crean una atmósfera mágica.

El recorrido comienza cerca del histórico Templo Pura Gunung Lebah y, aunque es bastante sencillo, os recomiendo hacerlo temprano por la mañana o al atardecer para evitar el calor agobiante. Al final del sendero encontraréis el Karsa Kafe, perfecto para recuperar fuerzas.

Paseo por el centro de Ubud

Lo primero que te llama la atención al llegar es ese olor tan característico que tiene Ubud: una mezcla de incienso, especias y esa humedad tropical que se te queda pegada a la piel.

Comenzamos nuestra exploración de la ciudad balinesa por Jalan Raya Ubud, la calle principal, y lo que más me gustó fue descubrir cómo en cuestión de dos calles pasas del caos de motos y turistas a una tranquilidad absoluta. Si estáis por el centro, una buena opción es perderos por Jalan Monkey Forest o Jalan Hanoman, donde están las mejores tiendas y restaurantes, y dar una vuelta por la zona.

Pero si queréis algo realmente especial, caminad hasta los arrozales de Kajeng Rice Field. Están a unos minutos del centro y las vistas son espectaculares, sobre todo al atardecer.

Visita al templo Pura Saraswati

A poca distancia del centro encontramos el Pura Taman Saraswati, conocido como el Templo del Agua. Este templo está dedicado a Saraswati, la diosa hindú de la sabiduría y las artes.

Lo que me enamoró de este lugar fue su estanque lleno de flores de loto y las increíbles tallas tradicionales que decoran cada rincón. La entrada cuesta muy poco y abre de 7:00 a 17:00 horas. Si tenéis suerte y vais por la noche, organizan espectáculos de danza balinesa tradicional por unas 100.000 rupias (unos 6 euros).

Cena en un warung local

Para cerrar el primer día, decidí probar la auténtica gastronomía local en uno de esos warungs que tanto había oído nombrar, en este caso en Biah Biah. Son pequeños restaurantes familiares donde se come de lujo y muy barato.

En cualquier warung podéis comer por entre 18.000 y 30.000 rupias (entre 1,2 y 2 euros) sin cerveza, eso sí. Con cerveza el precio sube. Warung Biah BiahDewa Warung o Igelanca son algunos de los mejores de Ubud para probar platos típicos como el nasi goreng o el mie goreng.

Un consejo: si no aguantáis el picante, pedid «tidak pedas» y os lo harán más suave.

Día 2: Arrozales y templos del centro de Bali

El segundo día nos levantamos temprano, con muchas ganas de ver esos lugares que ya habíamos visto por foto pero que, os aseguro, son mucho más impresionantes en la realidad.

Terrazas de arroz de Tegalalang

Cogimos un Gojek y pusimos rumbo a las famosas terrazas de arroz de Tegalalang, a unos 20 minutos desde Ubud. Este lugar es sencillamente espectacular. Los tonos de verde intenso dibujan perfectos escalones en el valle, creando un paisaje que te deja sin palabras.

Si queréis ver los campos en su punto más verde, la mejor época es marzo, agosto o septiembre. La entrada cuesta 10.000 rupias (unos 60 céntimos), aunque tened en cuenta que si os aventuráis más adentro en los arrozales, los propietarios de cada parcela os pedirán pequeñas «donaciones» adicionales.

Templo Tirta Empul y ritual de purificación

La siguiente parada fue el Pura Tirta Empul, uno de los templos más sagrados de Bali. Construido en el siglo X, este «templo del agua sagrada» es famoso por sus fuentes donde los balineses realizan rituales de purificación.

La entrada cuesta 50.000 rupias (unos 4 euros) y, como en todos los templos balineses, es obligatorio llevar sarong. Si decidís hacer el ritual de purificación o melukat, tendréis que alquilar un sarong específico por 10.000 rupias.

El ritual consiste en pasar por cada una de las 10 fuentes sagradas (¡ojo! hay que saltarse dos que están reservadas para rituales funerarios), sumergiendo la cabeza bajo el agua mientras se recitan oraciones. Una experiencia única que recomiendo vivir al menos una vez.

Templo Gunung Kawi

A poca distancia encontramos el templo Gunung Kawi, un lugar único excavado directamente en la roca. Tras bajar unos 300 escalones, lleguamos a este impresionante complejo donde se encuentran diez santuarios tallados en la piedra dedicados a miembros de la familia real.

Lo que hace especial a este templo es su ubicación, rodeado de arrozales y palmeras que le dan un encanto extraordinario. La entrada cuesta 50.000 rupias y merece cada rupia pagada.

Tras este día intenso pero gratificante, regresé al alojamiento para descansar, pues al día siguiente nos esperaba la zona norte de Bali con sus cascadas y lagos.

Día 3: Norte de Bali entre lagos y cascadas

El tercer día nos esperaba una jornada que sabía iba a ser intensa. Tocaba adentrarse en el norte de Bali, donde los lagos y las cascadas crean paisajes que te dejan sin palabras.

Templo Ulun Danu Bratan

Madrugamos bastante para llegar al Pura Ulun Danu Bratan, construido en 1633 sobre las aguas del lago Bratan. Este templo está dedicado a Dewi Danu, la diosa hindú de las aguas, y es considerado uno de los más sagrados de toda la isla.

La entrada cuesta 50.000 rupias (unos 3 euros) y está abierto de 8:00 a 17:30 todos los días. Lo que más me impresionó fue ver cómo el templo parece flotar cuando sube el nivel del lago. Es una estampa que merece cada rupia pagada.

Handara Gate

A poca distancia se encuentra el famosísimo Handara Gate, esa puerta balinesa que habréis visto mil veces en redes. Lo curioso es que no es un templo antiguo sino la entrada a un resort de golf de los años 70. Cobran 50.000 rupias solo para hacerse fotos y, además, hay una cola gigante. Yo ni fui, la verdad, pero si os apetece, ya sabéis la que os espera… Creo que en Bali hay millones de cosas más interesantes y espectaculares, pero lo dejo a vuestra elección 😉

Mirador Twin Lake

Continuando la ruta, llegué al mirador Twin Lake, desde donde se ven los lagos Buyan y Tamblingan. La vegetación exuberante y el contraste con el agua crean un paisaje que te obliga a parar un buen rato a admirarlo.

Cascadas de Sekumpul

El plato fuerte del día fueron las cascadas de Sekumpul, consideradas las más impresionantes de Bali. Con sus 80 metros de altura, estas cascadas gemelas son verdaderamente espectaculares.

La entrada oficial al trekking cuesta 150.000 rupias (9 euros). El camino es moderadamente complicado, con escaleras empinadas y cruce de ríos. Os recomiendo llevar zapatos con buen agarre, una bolsa impermeable para vuestras cosas y bañador si queréis refrescaros bajo sus aguas.

Primer consejo importante: ojo con las estafas. Hay taquillas falsas hasta a 12 km de la cascada real. Ignorad a quienes os silben o griten para parar y seguid hasta la entrada oficial. No os dejéis engañar por el camino.

Día 4: Este de Bali y miradores del Agung

El cuarto día nos esperaba una de las jornadas que más ganas tenía de hacer: el este de Bali y sus vistas al imponente volcán Agung. Y os confieso que, de todo lo que vi durante estos cinco días en Bali, esta zona me marcó especialmente.

Templo Madre de Besakih

Madrugamos para llegar al Pura Besakih, también conocido como el Templo Madre. Este impresionante complejo es el más grande y sagrado de todos los templos de Bali, situado en las laderas del Monte Agung.

Lo que me dejó completamente sorprendida fue descubrir que no es un solo templo, sino ¡un conjunto de 22 templos diferentes! Entre todos ellos destaca el Pura Penataran Agung, el santuario principal.

¿Sabéis qué me contaron allí? Que durante la erupción de 1963, que mató a 1.700 personas, la lava pasó a pocos metros del templo sin dañarlo. Los balineses lo consideran un milagro divino.

Bukit Cinta y vistas al volcán

Nuestra siguiente parada fue Bukit Cinta, que significa «Colina del Amor» en indonesio. Si queréis ver el Monte Agung en todo su esplendor, este es vuestro sitio.

La entrada cuesta apenas 5.000 rupias (unos 30 céntimos) y merece cada rupia. No es una gran atracción turística con multitudes, sino un tranquilo punto junto a la carretera con un pequeño café donde los fotógrafos acuden para capturar el amanecer.

Lahangan Sweet

Pero la sorpresa del día fue Lahangan Sweet, una de las atracciones más nuevas de Bali. Este mirador ofrece vistas espectaculares del Monte Agung y tiene varios puntos para fotos, incluyendo una pequeña plataforma de madera.

¿Lo mejor? Que a diferencia de otras atracciones como las Puertas del Cielo, aquí apenas hay gente y no tendréis que esperar largas colas para vuestras fotos. Una delicia poder disfrutar del paisaje con tranquilidad.

Después de estos cinco días recorriendo el interior de Bali, puedo deciros que la isla tiene mucho más que ofrecer de lo que podéis imaginar. Aunque, siendo honesto, el tiempo se me quedó corto. Si algo aprendí durante este viaje es que Bali merece más tiempo, pero si sólo disponéis de cinco días como yo, esta ruta os permitirá captar la verdadera esencia de la isla.

¿Podría haberme quedado semanas enteras explorando cada rincón? Sin duda. Los arrozales de Tegalalang con sus infinitos tonos de verde, las cascadas de Sekumpul, los templos como Besakih… Cada parada tiene algo especial que te atrapa.

Uno de los mayores aciertos fue centrarnos en el interior en lugar de las zonas costeras más turísticas. De esta manera, pudimos sumergirnos en la auténtica cultura balinesa y descubrir paisajes que, francamente, me dejaron sin palabras.

A pesar del cansancio acumulado (porque no os voy a engañar, moverse por la isla requiere paciencia y las carreteras pueden ser todo un desafío), cada madrugada valió la pena cuando contemplaba el amanecer sobre el volcán Agung o sentía la paz absoluta en templos como Ulun Danu Bratan.

En Bali también aprenderéis a adaptaros al viaje, y debe ser así. Las distancias muchas veces no son lo que parecen debido al tráfico, así que planificad menos cosas de las que pensáis que podréis abarcar. Si estáis planeando qué ver en Bali en cinco días, mi consejo es que no intentéis abarcar demasiado. Es mejor disfrutar con calma de cada lugar que visitar muchos sitios a toda prisa.

Aunque cinco días no son suficientes para conocer Bali al completo, sí son perfectos para enamorarse de ella y empezar a planear la próxima visita.

Ana Fernández de Tejada

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