No fue en un solo viaje (¡ni de lejos!). Algunas de estas ciudades las conocí en escapadas rápidas desde España, otras en rutas más largas por Baviera y un par en improvisaciones que, como suele pasar, acabaron siendo lo mejor del viaje. Por eso este top 10 de las ciudades más bonitas de Alemania es más bien un collage de recuerdos: trenes que casi pierdo, cervezas brindadas con desconocidos que se convirtieron en amigos y paisajes que me pillaron totalmente desprevenida.
1. Berlín, la ciudad que nunca termina
La primera vez que aterricé en Berlín fue con una amiga que me dijo: “te va a cambiar la forma de ver Europa”. Y tenía razón. Berlín es un mosaico enorme, lleno de piezas que no terminan de encajar del todo… pero quizá ahí esté su encanto.
La Puerta de Brandeburgo y el Reichstag con su cúpula de cristal (entrada gratuita reservando online) son un buen comienzo. El Memorial del Holocausto me dejó sin palabras y en la Topografía del Terror, construida sobre las oficinas de la Gestapo, los documentos me pusieron la piel de gallina. Si os interesa el periodo nazi, acercaos también al Estadio Olímpico de 1936.
Del comunismo quedan cicatrices: la East Side Gallery con sus murales sobre el antiguo Muro, o la Bernauer Strasse, donde se conserva un tramo original con torre de vigilancia.
Pero Berlín no es solo historia. Kreuzberg y Neukölln rebosan creatividad, con mercados callejeros, currywurst a medianoche y cafés alternativos. Y su vida nocturna merece mención: no entré en el Berghain (ya sabéis lo difícil que es), pero en Friedrichshain terminé bailando hasta las cinco de la mañana. Puede que para muchos Berlín no sea una de las ciudades más bonitas de Alemania, pero merece estar en esta lista por toda la historia que guarda entre sus muros; no os decepcionará.
Tips prácticos en Berlín
- Moverse: abono diario de transporte (9 € aprox.) para metro, tranvía y bus.
- Entradas: reservad el Reichstag con semanas de antelación. Museum Pass (29 € / 3 días) para museos.
- Comida: currywurst típico, pero probad también el döner kebab berlinés en Mustafas Gemüse.
- Cuándo ir: invierno con mercadillos mágicos; verano con parques y terrazas llenos.
2. Múnich, tradición y modernidad a partes iguales
La primera vez que pisé Múnich fue en diciembre, donde los mercados navideños me mostraron su cara más mágica. Años después, volví para el Oktoberfest: rodeada de alemanes con trajes bávaros, jarras de litro y música en directo. Lo intenté, pero sí, derramé mi Maß de cerveza.
El corazón de la ciudad es Marienplatz, con el carrillón del ayuntamiento. La Frauenkirche y el Viktualienmarkt (quesos, fruta y embutidos) son paradas imprescindibles. Y el Jardín Inglés, donde vi surfistas en pleno invierno, es de lo más curioso. Sin duda, una de las ciudades más bonitas de Alemania que debéis visitar.
Tips en Múnich
- Excursiones: castillo de Neuschwanstein y memorial de Dachau.
- Transporte: metro excelente, pero el centro se recorre a pie.
- Cuidado: es de las ciudades más caras de Alemania, sobre todo en Oktoberfest.
3. Heidelberg, puro romanticismo
Heidelberg fue parada obligada en mi ruta por la Selva Negra. El castillo (9 €), al que subí andando entre viñedos, regala vistas de postal sobre el Neckar.
El Puente Viejo con su mono de bronce es un clásico: tocarlo trae suerte (y quizá os asegura volver). Pasear por la Hauptstrasse, llena de librerías y estudiantes, es sentir la ciudad vibrar. Y el Philosophenweg, con panorámicas al atardecer, fue uno de mis mejores recuerdos.
Consejos en Heidelberg
- Verano: terrazas junto al río llenas de vida.
- Invierno: ciudad tranquila, romántica y el castillo iluminado como un faro.
- Calzado cómodo: las cuestas al castillo se notan.
4. Colonia, la catedral que lo eclipsa todo
Nada más bajar del tren lo primero que vi fue la catedral gótica. Oscura, imponente. Subí los 600 escalones (6 €) y la vista del Rin iluminado fue inolvidable. Esta es una de las razones por las que Colonia es una de las ciudades más bonitas de Alemania.
El Museo del Chocolate, el barrio belga con bares modernos y el mercado de Navidad junto a la catedral completaron la experiencia. La Kölsch, servida en vasos de 0,2 l que nunca se vacían porque el camarero los repone, merece mención especial.
Consejos en Colonia
- Carnaval: de los más famosos de Europa.
- KölnCard: descuentos en transporte y museos.
- Mejor hora: subir a la torre al atardecer.
5. Hamburgo, el puerto cosmopolita
Un viaje con lluvia, sí, pero Hamburgo brilló. El Speicherstadt, con almacenes de ladrillo rojo y canales, es mágico. La Elbphilharmonie impresiona y su terraza gratuita ofrece vistas espectaculares.
Un paseo en barco por el puerto (20 €) me hizo sentir diminuta entre cargueros. Y la noche en el Reeperbahn fue intensa (aunque yo me rendí antes del amanecer).
Tips en Hamburgo
- Autobuses de línea por el puerto, más baratos que los barcos turísticos.
- En Navidad: mercado de Rathausmarkt, de aire nórdico.
- Probad un Fischbrötchen, bocadillo de pescado típico.
6. Garmisch-Partenkirchen, puerta al Zugspitze
Garmisch parece sacado de una postal: casas con frescos, montañas nevadas y olor a chimenea. Desde aquí subí al Zugspitze en teleférico: la cima de Alemania con vistas infinitas.
También caminé hasta el lago Eibsee, visité el monasterio de Ettal y recorrí las gargantas de Partnach, un desfiladero con pasarelas sobre el río.
Consejos en Garmisch
- Invierno: esquí; verano: senderismo.
- Bayern Ticket: ideal para llegar desde Múnich en tren.
- Strudel casero en panaderías locales, imprescindible.
7. Núremberg, historia y mercados de Navidad
Núremberg es, sin duda, una de las ciudades más bonitas de Alemania. En diciembre fui por su mercado de Navidad y no decepcionó: luces, salchichas pequeñas y ambiente cálido.
El castillo imperial domina la ciudad, pero también visité el Centro de Documentación del Nazismo, con una exposición clara e impactante sobre la propaganda y los juicios. Dura, pero necesaria.
Consejos en Núremberg
- Mercado navideño: de finales de noviembre al 24 de diciembre.
- Nürnberger Card (28 €): transporte + museos.
- Probad el Lebkuchen: pan de jengibre especiado.
8. Dresde, el barroco más destacado
Desde Praga llegué a la llamada “Florencia del Elba”. La Frauenkirche, reconstruida piedra a piedra, me emocionó. Pasear por el Elbufer al atardecer fue mágico: cúpulas barrocas reflejadas en el río.
El Zwinger con galerías y jardines es perfecto para perder la noción del tiempo, y la Galería de los Maestros Antiguos guarda la Madonna Sixtina de Rafael.
Tips en Dresde
- Subid a la cúpula de la Frauenkirche para vistas espectaculares.
- En diciembre: Striezelmarkt, de los mercados más antiguos de Alemania.
- Dulce típico: el Stollen.
9. Bremen, el cuento de los músicos
Un día gris, pero Bremen brilló. Busqué la estatua de los Músicos de Bremen y le toqué el hocico al burro, como manda la tradición.
El barrio de Schnoor es un laberinto medieval de casitas y tiendas artesanas donde terminé en una cafetería diminuta probando pastel de manzana aún caliente.
Consejos en Bremen
- Verano: terrazas junto al río Weser con mucho ambiente.
- Ayuntamiento y estatua de Rolando: Patrimonio de la Humanidad.
- Dulce local: Bremer Klaben, pan dulce con pasas.
10. Ratisbona, la ciudad a orillas del Danubio
En mi ruta por Baviera, Ratisbona fue un acierto. El puente de piedra y la catedral gótica forman una postal perfecta.
Sus calles estrechas, arcos y fachadas de colores pastel hacen que parezca una ciudad medieval en pausa. Comer en la Wurstkuchl, la taberna más antigua de Alemania, fue una delicia.
Tips en Ratisbona
- Excursión perfecta desde Múnich (1h 30 en tren).
- En verano: terrazas junto al río llenas de vida.
- Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Consejos prácticos para recorrer las ciudades más bonitas de Alemania
- Cómo llegar: el Deutsche Bahn conecta todo el país. Reservando con antelación, conseguí trayectos largos por 20 €.
- Época recomendada: verano para parques y terrazas, invierno para mercados de Navidad.
- Comida típica: currywurst en Berlín, pretzels en Baviera, Kölsch en Colonia, salchichas de Núremberg, pan de jengibre en Dresde.
- Alojarse: alternad hoteles familiares y apartamentos. En Oberammergau me quedé en el Zum Kirchenbauer, con desayuno casero y vistas de postal.
✨ En cada viaje a Alemania confirmé algo: lo mejor de estas ciudades no es solo lo que aparece en las guías, sino lo que os encontráis por casualidad. Y creedme, siempre hay un rincón nuevo esperándoos en cualquiera de esta lista, que conforma las ciudades más bonitas de Alemania.












