Llegué temprano a Werfen, con ese fresquito de montaña que te despeja mejor que el café. Las montañas se cerraban alrededor del valle y el castillo de Hohenwerfen se intuía a lo lejos, vigilando en silencio. En la estación, el cartel hacia la cueva me quitó la pereza de golpe. Mochila, bufanda en el bolso —sí, en pleno verano— y a por ello.
Cómo llegar al glaciar Eisriesenwelt
En tren: desde Salzburgo, el trayecto en tren hasta Werfen dura unos 45 minutos. Desde la estación sale el autobús lanzadera hacia el centro de visitantes, donde empieza la subida.
En coche: si vais en coche, es todavía más fácil: salida Werfen (Exit 43) de la autopista A10, seguid las señales y aparcad en el parking gratuito de la base. Calculad bien: entre caminata, teleférico y visita, la experiencia completa os llevará unas 3 horas.
Qué hacer en Eisriesenwelt
El recorrido empieza ya antes de entrar: un sendero de 20 minutos desde el centro de visitantes, luego el teleférico (3 minutos de subida) y otro tramo a pie hasta la entrada. Ese camino os va anunciando lo que os espera: el valle se abre a cada paso y la vista del castillo al fondo hace que disfrutes el trayecto desde el minuto uno.
Dentro, la visita es siempre guiada y dura alrededor de 1 hora y 15 minutos. Se recorren pasadizos, escaleras y 134 metros de desnivel en un ambiente helado (0 ºC todo el año). El guía va encendiendo lámparas de carburo que iluminan formaciones de hielo gigantes, como catedrales congeladas. El silencio es casi absoluto: solo se escucha el crujido de las botas.
Eso sí, hay que ir preparados: abrigo, calzado robusto, guantes y gorro incluso en pleno agosto. Y una curiosidad que a mí me sorprendió: no se permiten fotos ni vídeos dentro. Al principio pensé que sería un fastidio, pero luego lo agradecí. Miré más, estuve más presente y, cuando salí a la luz del día, tuve la sensación de haber vivido algo realmente único.
Precio de Eisriesenwelt, tickets y horarios
El precio del Eisriesenwelt depende de si compráis en taquilla o en la web:
- Adultos: 42 € en taquilla / 38 € online
- Jóvenes (15-18 años): 29 € / 27 €
- Niños (5-14 años): 21 € / 19 €
El ticket combinado incluye la visita guiada y el teleférico. Mi recomendación es clara: reservad online. Primero, porque es más barato, y segundo porque en temporada alta las colas pueden ser eternas. Además, al reservar elegís una franja de 30 minutos; si llegáis tarde, os meten en el siguiente grupo libre, y eso puede retrasar mucho el plan.
El horario va de 1 de mayo a 31 de octubre. La taquilla abre de 8:30 a 15:00, el último teleférico sube a las 15:20 y la última visita empieza a las 15:45. Yo reservé temprano y fue un acierto: menos gente, más calma y el resto del día libre para combinarlo con otras visitas.
Y la gran pregunta: ¿merece la pena el precio? Para mí, sí. No es barato, pero pocas veces se tiene la oportunidad de entrar en la cueva de hielo más grande del mundo y recorrerla a pie. Es de esos gastos que se convierten en recuerdo.
Comer en la zona
Después de tanto frío y escaleras, lo normal es que salgáis con hambre. En el centro de visitantes hay opciones rápidas, pero lo auténtico está en Werfen. Allí encontré tabernas de madera oscura donde sirven schnitzel gigantes, sopas calientes y cervezas locales que saben a gloria después del hielo. Yo, que no perdono una buena comida en Austria, me senté y me pedí un schnitzel con patatas y ensalada. Fue el mejor premio después de tantas capas de ropa y tanto resuello.
Además, si queréis alargar la jornada, podéis combinar la cueva con la cascada de Golling (un rugido de agua entre bosques) y el castillo de Hohenwerfen (perfil medieval de película). En un día tenéis naturaleza, historia y un paisaje que parece inventado para un cuento. Y creedme, un día así pide a gritos rematarlo con buena comida.
Cosas útiles para vuestra visita a Eisriesenwelt
- Ropa de abrigo sí o sí. Dentro de la cueva la temperatura ronda los 0 ºC incluso en agosto, así que guantes, gorro y calzado robusto son imprescindibles. Yo llevaba varias capas y aun así salí con la nariz roja.
- El tiempo total de la excursión contadlo bien: entre el trayecto a Werfen, el bus lanzadera, la subida a pie, el teleférico y la visita guiada, se os van unas 3 horas mínimo.
- Sobre los tickets, mejor comprarlos online: además de ahorrar unos euros, os aseguráis la franja horaria. Si vais en verano sin reserva, las colas pueden ser de las que quitan la paciencia.
- El desnivel dentro de la cueva (unos 134 metros en escaleras) se nota si no estás acostumbrado, así que id preparados para subir y bajar.
Y un último consejo de foodie: comed en Werfen. El centro de visitantes tiene algo rápido, pero lo auténtico está en las tabernas del pueblo: schnitzel, sopas y cerveza local que saben a gloria después del hielo.












